Telescopios

Consejos para la compra de “mi primer telescopio”

 

En vista del número de correos que hemos recibido últimamente preguntando por información sobre telescopios de iniciación, y consejos para la compra de uno, abrimos esta nueva sección para sentar unas bases sobre este tema, ya que es algo complejo de explicar si antes no se ha consultado un poco la parte teórica en libros o foros…

Sí que hay algo no obstante que se puede decir nada más empezar y que resulta válido para todo el mundo: no existe el telescopio perfecto para todo, ni el bueno bonito y barato, ni se puede tampoco fotografiar con lo mismo estrellas, Luna y planetas. Cada equipo se especializa en una cosa distinta, y será en función de las necesidades particulares de cada usuario, lo que decida que el equipo idoneo sea uno u otro. Otro error puede ser entrar en esta aficción esperando ser fotografos expertos en dos meses cuando aun no conocemos el cielo a simple vista, o querer ver las nebulosas y las galaxias exactamente como las vemos en las fotografías.

 

 

Asi que, antes de nada y para llevar cierto orden, deberiamos preguntarnos…

¿De verdad necesito un telescopio?

El telescopio es el paso lógico a seguir una vez se tiene cierta comprensión y conocimiento del cielo a simple vista, pero tenemos un paso intermedio que muchas veces pasamos por alto, y que no hay que desdeñar: los prismáticos

Naturalmente, unos prismáticos no nos pueden ofrecer las vistas lunares en primer plano que dan los aumentos de un telescopio, ni tampoco nos permitirán observar en detalle muchos de los objetos de cielo profundo que sí serían accesibles para un instrumento de mayor abertura, pero si cuentan con estas dos ventajas:

  1. El presupuesto que necesitamos es muy inferior, y aunque más adelante continuemos avanzando en la práctica astronómica con un telescopio, los prismáticos nunca dejarán de ser útiles.
  2. Son ideales para la observación de objetos de gran tamaño (cúmulos abiertos), que pueden no caber por completo en campo en un telescopio aun usando baja relación de aumentos.

Además de lo anterior, y una vez que ya hemos aprendido a identificar los principales objetos de la bóveda celeste, el salto a los prismáticos no es tan drástico y hace fácil acostumbrarse a su uso.

Con ellos, tendremos a nuestro alcance los principales accidentes geográficos de la superficie lunar, los satélites de Júpiter, intuiremos los anillos de Saturno, podremos seguir las fases de Venus, y tendremos en nuestras manos la mejor herramienta para la búsqueda manual de objetos messier, o el rastreo de cometas.

 

A tener en cuenta en la compra de prismáticos…

En unos prismáticos, siempre tendremos una nomenclatura del tipo 8×40, 7×50, 11×80, etc. Se refiere a los aumentos que ofrece el instrumento (primer número), y al tamaño en mm de cada una de sus lentes (40mm, 50mm, 80mm).

Dividiendo el segundo valor entre los aumentos de los prismáticos, obtenemos el valor que debe servirnos como indicativo para su buena elección, que debe de estar entre 5 y 7 si es posible (es el tamaño de pupila). Instrumentos que den una relación cercana a 7 serán equipos más luminosos (7×50, 11×80 o 10×70 por ejemplo), que darán una pupila de salida cercana a los 7 mm, aprovechable para la gente joven.

Y puesto que a nuestras pupilas cada vez les cuesta más abrirse tanto según nos hacemos mayores, los 5 mm se sitúan en el otro extremo, donde primamos los aumentos a costa de sacrificar un poquito de luz, que para las personas adultas no podemos aprovechar tanto (10×50 es el ejemplo clásico, aunque últimamente se han vendido mucho los 15×70).

 

¿Qué otras cosas hemos de tener en cuenta en unos prismáticos?

  • Que sean colimables (importante)
  • Tratamiento anti-reflectante en todas las caras de las lentes (Fully-multicoated)
  • Prismas con alta transmisibilidad de luz (BAK4)
  • Buen relieve ocular (aconsejable pero no imprescindible)

Y por último, si los vamos a utilizar sobre un trípode, necesitaremos un adaptador para poderlos acoplar.

 

Telescopios

Tengo claro que ha llegado el momento de adquirir un telescopio

Muy bien, durante el proceso anterior, ya tendrás claro entonces cuáles son tus predilecciones y desde dónde vas a observar y si vas a mover mucho o poco el equipo óptico. Esto es lo que deberá inclinar la balanza hacia uno y otro diseño óptico, y no otra cosa.

 

Sin tener estos puntos claros, lo más fácil es que hagamos un gasto importante de dinero en una cosa que no nos va a servir como habíamos pensado, y que pasados unos meses acabará en un armario para acumular polvo.

 

  1. ¿Planetaria o cielo profundo?

¿Qué me gusta más? O ¿a qué le voy a dedicar más tiempo? Los objetos de cielo profundo (hablo de nebulosas, galaxias y cúmulos estelares) son objetos que observamos muy débiles, con poca magnitud estelar y que, por tanto, requerirán de poder captar cuanta más luz por unidad de tiempo mejor: Hablamos de los telescopios de espejos, o reflectores (reflejan).

Son el diseño óptico que prima la cantidad de luz por encima de los aumentos y la nitidez, así que son los óptimos si lo que nos interesa es el cielo profundo.

 

¿Qué pasa si prefiero o voy a pasar más tiempo observando los planetas o la Luna?. En este caso, lo ideal es disponer de un sistema óptico que respete la nitidez de la imagen y donde no importe tanto la captación de mucha luz: hablamos de los telescopios de lentes, o refractores (refractan).

 

¿Quiere esto decir que no puedo usar un reflector con planetas o un refractor para observar una galaxia? No, siempre podré usar indistintamente el telescopio que sea en cualquier campo, pero cada diseño, por sus características, se encuentra por definición especializado en un caso u en otro, y las ventajas que obtenemos por un lado, las perdemos por el otro.

 

Un refractor da imágenes muy nítidas, porque la luz no encuentra ningún obstáculo desde que entran en el telescopio por el lado donde está la lente objetivo, hasta que llega a la lente ocular, pero son tubos tan estrechos que no pueden competir con los reflectores en cuanto a cantidad de luz recogida por unidad de tiempo. Por suerte, si algo tienen la luna y los planetas en común es que les sobra luz, y ese punto por tanto ¡no será un problema!

 

En el caso de los reflectores, el propio diseño óptico necesita tener un entramado en la boca del telescopio que sujeta un espejo secundario, para poder derivar la luz hacia el exterior del telescopio, que es por donde se observa. Todos estos elementos entorpecen el camino que sigue la luz en el interior del telescopio, y provoca que la imagen final tenga difracciones (que equivale a decir que sufre una pérdida de nitidez).

Por otro lado, estos equipos son mucho más anchos que los telescopios de lentes, y esta pérdida de nitidez se ve compensada con una capacidad de captación de luz increíble, que facilita mucho la observación de los objetos más débiles de la bóveda celeste.

 

 

  1. ¿Desde dónde voy a observar?

Si tenemos a nuestra disposición un buen lugar oscuro desde donde realizar nuestras observaciones, puedes sacarle todo el provecho a un Newton (telescopio reflector). Son las condiciones ideales para la observación de cielo profundo, pues te encuentras en ausencia de contaminación lumínica.

 

Si por el contrario las observaciones se van a realizar en entorno urbano, o parcialmente contaminado, entonces los telescopios reflectores no se podrán exprimir por completo, y tal vez sea mejor plantearse un refractor, que nos permiten disfrutar mejor de la observación de los planetas y la Luna (que pueden observarse sin problemas tanto en entornos urbanos como en cielos sin contaminación lumínica).

 

  1. ¿Voy a desplazar mucho el telescopio?

Algo a tener en cuenta es que los sistemas de espejos necesitan ser realineados (colimados) después de haberlos transportado, cosa que no ocurre con las lentes, y además son instrumentos más voluminosos que los refractores, así que es bueno tenerlo en mente.

 

  • Datos adicionales:

Los aumentos, que son el resultado de dividir la longitud focal del ocular que utilicemos entre la longitud focal del telescopio, nunca pueden exceder en valor el doble de la abertura que tenga nuestro telescopio en milímetros. De hecho, sólo las ópticas que rozan la perfección pueden acercarse a este valor teórico, pasado el cual, no se puede enfocar la imagen.

 

Digo esto porque una práctica habitual es publicitar equipos modestos con la capacidad de aumentar valores absurdos.

Pongamos el ejemplo de un refractor 100/1000 (el primer valor corresponde siempre con la abertura, el segundo es la distancia focal).

Un ocular tipo de 25mm en este equipo nos daría 1000/25 = 40 aumentos. Estos aumentos podrían incrementarse usando oculares más pequeños o usando “barlows”, que son lentes que multiplican los aumentos que nos da un ocular en concreto.

Sin embargo, nunca nunca nunca podríamos superar los 200 aumentos, pues el equipo no podría enfocarse.

 

Newton o reflector:

esquema newton

Refractor:

refractor apo

 

Hay muchas configuraciones ópticas más (los smith-cassegrain por ejemplo están muy extendidos), pero estos dos sistemas son los básicos y esta guía pretende sentar sólo una base.

 

 

Monturas

 

Estos son los tipos de monturas que existen:

  • Altacimutales (sobre trípode, o tipo dobson)
  • Ecuatoriales (dentro de sus variantes, la ecuatorial alemana es el modelo clásico), que pueden ser motorizadas o no, y las motorizadas pueden tener goto o no tenerlo (ordenador de abordo)

 

Existen dos principales diferencias entre estos dos modelos:

  1. Las ecuatoriales permiten seguir el movimiento de los cuerpos celestes con el único movimiento de uno de sus ejes (para eso, primero hay que ponerlo en estación, y no importa cómo de automática sea la montura), y las altacimutales no lo permiten.
  2. Dinero

 

Muchos aficionados que quieren iniciarse nos piden consejo para tener un equipo con el que “aprender”, pero lo primero que indican es que la montura la quieren con goto…

Esto por una parte es contraproducente, pues lo mejor para conocer el cielo es su exploración, a mano. Nada ayuda a conocer mejor los entresijos del cielo profundo que su búsqueda manual, puesto que hay que hacer un esfuerzo no sólo en las localizaciones, sino también en las identificaciones de esos mismos objetos.

 

Por otra parte, cuanto mejor y más avanzada sea la montura, más presupuesto robamos de la parte óptica…

¿Para qué queremos un telescopio que sepa apuntar él sólo a 10.000 objetos de cielo profundo, si con el telescopio que montan no se pueden observar más de 100?

 

Por tanto, en este apartado habría que preguntarse para qué se necesita la montura y qué modelo nos merece la pena dadas nuestras necesidades.

 

La montura acimutal es la más sencilla y también la opción más barata. Hay un modelo en particular muy popular: el dobson, que integra a la perfección telescopio reflector con sencillez de apuntado.

Este sistema puede ser también motorizado, pero lo común (y especialmente los equipos modestos) es que no lo sean. Imposibilita por completo la fotografía astronómica, a no ser que hablemos de fotografía lunar sencilla (con luna llena o muy avanzada, y móvil, por ejemplo)

 

La montura ecuatorial es más cara pero permite hacer seguimiento de los objetos mediante la rotación de uno de sus ejes. Requiere ser alineada con el eje de la tierra para su correcto funcionamiento y, si se motoriza, permite un seguimiento automático para fotografía de cielo profundo básico. Es muy útil también cuando observamos con grupos numerosos, pues no hace falta reorientar el telescopio a cada momento.

 

Y por último, la montura ecuatorial motorizada y con goto, permite la búsqueda automática de objetos por base de datos, o por coordenadas celestes. Necesita ser alineada con el eje de la tierra, y alineada con varias estrellas a mano (al menos) para poder estar ubicada correctamente, y que realice las correcciones pertinentes a los errores derivados por un alineado no preciso con el polo celeste, o flexiones del equipo. Una vez bien configurado todo, no sólo seguirá perfectamente los objetos en campo durante horas, sino que también hará búsqueda precisa de los objetos que le indiquemos. Puede utilizarse en fotografía de cielo profundo avanzada, si se guía desde el ordenador.

 

1_PolarAlign

 

A parte de todo lo anterior, he de señalar también que la fotografía astronómica de cielo profundo es una disciplina que requiere conocimientos muchas veces avanzados, y se escapa de la práctica de iniciación. Baste decir por el momento que, a mayor longitud focal y mayor tiempo de exposición, mayor complicación.

La fotografía planetaria en cambio, se realiza habitualmente con sistemas de captación de video y un ordenador, con la salvedad de la Luna, que es tan luminosa que muchas veces incluso puede fotografiarse tan sólo colocando un móvil sobre el ocular del telescopio.

 

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